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TRABAJO (2)

martes, 16 de febrero de 2016

Comentario sobre la situación cultural de España en el siglo XVIII

Éste es un trabajo que hemos realizado mis compañeros y yo sobre la situación cultural de España en el siglo XVIII analizando a Carlos III, Jovellanos y Olavide:
CARLOS III
¿Qué hizo para mejorar la educación en España?
Carlos III intentó modificar la sociedad española utilizando el poder absoluto del monarca, bajo un programa basado en el despotismo ilustrado.
Tras expulsar a los jesuitas, realizó una reforma de la enseñanza fundamentada en la investigación y las disciplinas científicas.
Carlos III utilizó las riquezas de los jesuitas para beneficiar a los sectores más necesitados, y sus propiedades para crear nuevos centros de enseñanza. En Madrid creó los Estudios de San Isidro, como un centro moderno de enseñanza.
El gobierno debía encargarse de la educación.
 Junto a su secretario Olavide, promovió un nuevo plan de estudios en el que el Gobierno tenía que encargarse de la enseñanza.
Con otro de sus secretarios, Campomanes, expuso laidea de fundar en Salamanca un Real Convictorio Carolino, es decir, un colegio universitario de modelo de nueva planta.
Todo esto, formaba parte de un proceso muy conocido, el Despotismo Ilustrado.
Ya hacia 1770, la monarquía trata de imponer su autoridad en todo lo referente a la educación, mientras que los intérpretes del despotismo ilustrado aspiraban a dirigir y vigilar la enseñanza con el propósito de regenerar el país y evitar su decadencia, a la vez que se intentaba aumentar el poder del Estado.
JOVELLANOS
El contexto educativo al que se refiere el conde Creutz, aunque no era tan desolador como él aquí lo manifiesta, tampoco era ni mucho menos esperanzador.
La enseñanza primaria dependía económicamente de la caridad de particulares, especialmente tras la expulsión de los jesuitas; además tendía a concentrarse en las ciudades; la educación de las mujeres estaba muy descuidada; hasta la mitad del s. XVIII no había establecimientos de enseñanza secundaria dirigidos por el Estado y, aún después éstos estaban en manos de cuerpos independientes y lejos de los municipios. La expulsión de los jesuitas supuso, además un descenso del nivel educativo en el país, a pesar de que sus propiedades confiscadas se aplicaron a la creación de nuevas escuelas. Se estima que los jesuitas llegaron a fundar hasta 112 colegios.
Este panorama y la aparición del nuevo pensamiento ilustrado llevaron a personalidades como Jovellanos, Pablo de Olavide, o el propio Carlos III a proponer una serie de reformas de cara a una mejora del sistema educativo.

En uno de sus ensayos Jovellanos escribe: ‘’lo que importa es perfeccionar la educación y mejorar la instrucción pública: con ella no habrá preocupación que no caiga, error que no desaparezca, mejora que no se facilite. En conclusión: una nación nada necesita, sino el derecho de juntarse y hablar. Si es instruida, su libertad puede ganar siempre; perder, nunca’’.
Jovellanos también pensaba que el poder político y militar estriba en el número y la riqueza de los ciudadanos y que esta riqueza se deriva en última instancia, de la enseñanza.
También proponía propagar las ciencias útiles y los procesos agrícolas por medio de institutos especiales, gratuitos, públicos y universales; para fomentar la agricultura, de vital importancia para el crecimiento y desarrollo de la nación.
Jovellanos clamaba por la ‘’libertad, luces y auxilios’’ o las ‘’buenas leyes, buenas luces y buenos fondos, es decir, una nación justa, instruida y rica’’.
Sus ideales políticos, económicos y filantrópicos se relacionan en la mente de Jovellanos con la educación por ello cree que ‘’el bien público exige que la buena y liberal instrucción se comunique a la mayor porción posible de ciudadanos’’ (TTP, I, 234 a.). Esto supone que no debe reducirse la instrucción a los pocos sino hacerse asequible a ambos sexos y a todas las clases sociales.
También proponía que la educación primaria debía ser impartida por personas que se implicaran totalmente en educar en valores y conocimientos a los niños por ello propone que sea el clero quien la imparta.
OLAVIDE
Vivió durante 8 años en Francia haciendo amistad con Voltaire (quien le llamó “el español que sabe pensar”) y Diderot.
En España comenzó a planificar una reforma al modelo del despotismo ilustrado en el comercio, los asentamientos, la defensa y promoción de la cultura, abriendo la primera escuela de arte dramático de España y la desposesión de privilegios, con la reorganización de algunas zonas urbanas en la ciudad.
Tuvo muchos problemas con la inquisición, por entre otros hechos,  la llegada al puerto de Bilbao de 29 cajas de libros franceses, con un total de 2400 volúmenes, entre los que figuraban muchos prohibidos.
En 1766 instaló junto al Conde de Aranda el nuevo Hospicio General y se encargó también del Hospicio de Madrid; gracias a ello dio ocupación a más de mil personas, indistintamente de su sexo o condición.
Se le designó para llevar a cabo una de las empresas más arriesgadas de Carlos III: colonizar con elementos extraños extensas regiones desérticas de Sierra Morena, en el camino de Andalucía a Madrid.

Finalmente fue condenado al exilio por la inquisición y la reclusión en un monasterio durante 8 años.

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